Parece que últimamente los ingenieros de Microsoft no paran de darnos buenas noticias, y ya era hora. Ahora, Microsoft ha publicado un informe técnico titulado “WinUI 3 Performance: A Leap Forward”, donde detalla cómo está reescribiendo las tripas de la interfaz de Windows 11. El objetivo es eliminar la latencia que muchos usuarios perciben al abrir carpetas o menús modernos. No solo buscan mejorar el rendimiento del Explorador de Archivos al tenerlo precargado, también están trabajando en el fondo del problema, el rendimiento de WinUI 3. Las cifras de optimización en la capa de WinUI 3 durante el arranque del Explorador son contundentes:
41% menos de asignaciones de memoria.
63% menos de asignaciones transitorias (basura informática que ralentiza el proceso).
45% menos de llamadas a funciones, simplificando el camino que recorre el procesador.
25% de ahorro de tiempo en la ejecución del código de la interfaz.
WinUI 3 mejora y WinAppSDK alcanza la versión 2.0: El nuevo estándar nativo
Este esfuerzo de optimización coincide con el lanzamiento estable de Windows App SDK 2.0.1. Microsoft está moviendo las experiencias centrales del sistema desde frameworks antiguos (como WinUI 2 o UWP) hacia esta nueva arquitectura moderna. Para los desarrolladores, esto significa que las aplicaciones creadas para Windows 11 por fin podrán competir en velocidad con las clásicas aplicaciones Win32, manteniendo la estética Fluent Design sin el castigo de rendimiento que sufríamos hasta ahora. Sabemos que Microsoft ha tomado como referente Swift para mejorar su SDK y WinUI y que por fin los desarrolladores tengan mejores herramientas a su disposición para crear apps increíbles en Windows 11. Quizás se debiera a eso que la Build de este año se haya desplazado a junio.
A partir del 11 de mayo de 2026, Microsoft ha confirmado que el desarrollo de WinUI ha entrado en su Fase 4. Esto supone abrir el código a la comunidad de GitHub de forma más profunda, permitiendo que expertos externos ayuden a pulir el compilador XAML y a detectar errores antes de que lleguen al usuario final. Este cambio de mentalidad busca solucionar tres problemas históricos de Windows 11:
Inconsistencia: Menos mezclas de capas antiguas y modernas.
Dependencias web: Reducción del uso de componentes basados en Edge/Webview para tareas que deberían ser nativas.
Fiabilidad: Un sistema que no solo se vea bien, sino que responda instantáneamente a cada clic.
La decisión de optimizar WinUI 3 es el movimiento más honesto de Microsoft en años. Reconocer que la interfaz moderna de Windows 11 era lenta es el primer paso para arreglarla. Si consiguen trasladar estas métricas al uso diario, Windows 11 podría perder por fin esa fama de sistema «pesado» frente a versiones anteriores como Windows 10. Es muy interesante que Microsoft mire, sin miedo, a la competencia y aspire a funcionar con la misma fluidez. Son objetivos muy ambiciosos que buscan devolver a Windows 11 a un lugar destacado en cuanto al rendimiento.

