Parece que Microsoft nunca está exenta de polémica. Microsoft convirtió la integración de Copilot en Microsoft 365 en una de sus grandes apuestas para llevar la inteligencia artificial al público general. Sin embargo, la forma de aplicar la subida de precio de Microsoft 365 con Copilot ha terminado bajo la lupa de varios reguladores.
La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido, conocida como CMA, quiere determinar si los clientes recibieron información suficientemente clara antes de renovar automáticamente sus suscripciones a un precio superior. No se cuestiona la incorporación de Copilot, sino si Microsoft explicó correctamente que existía una alternativa más barata.
Reino Unido investiga la subida de Microsoft 365 con Copilot y el plan Classic
La CMA abrió formalmente el caso el 27 de julio de 2026 y lo hizo público dos días después. La investigación afecta a los planes Microsoft 365 Personal y Familia comercializados en Reino Unido y se centra en los mensajes enviados a los clientes antes de la renovación. El regulador todavía no ha concluido que Microsoft haya infringido la legislación.
El origen del conflicto se remonta a enero de 2025. Microsoft incorporó Copilot y Designer a las suscripciones de consumo de Microsoft 365, dando acceso a las nuevas funciones sin coste adicional durante el periodo que ya estaba pagado. La subida se aplicaba en la siguiente renovación. La compañía presentó entonces la integración como una manera de acercar la IA a gran parte de sus más de 80 millones de suscriptores particulares.
El problema es lo que ocurría al finalizar el periodo contratado. Salvo que el usuario cambiase manualmente de plan o cancelase, la suscripción se renovaba automáticamente con las funciones de inteligencia artificial y un precio más elevado. Una jugada muy sucia por parte de Microsoft y que ha provocado que el regulador se fije en Microsoft.
El plan Classic existía, pero no estaba disponible para todos
Los clientes existentes pudieron acceder temporalmente a Microsoft 365 Classic, una modalidad que conservaba las prestaciones y el precio anteriores, sin las nuevas funciones de Copilot. En Reino Unido, Microsoft 365 Personal Classic cuesta 59,99 libras al año, frente a las 84,99 libras del nuevo plan. En el caso de Microsoft 365 Familia, el precio pasa de 79,99 a 104,99 libras anuales. La diferencia es, por tanto, de 25 libras al año en ambos casos.
La CMA analizará si Microsoft comunicó con suficiente visibilidad la existencia de esta alternativa y si los clientes entendieron que podían mantener el precio anterior. El regulador considera especialmente relevante comprobar si algunos usuarios terminaron pagando más simplemente por no conocer todas las opciones disponibles.
Microsoft no se enfrenta todavía a una multa del 10%
Uno de los aspectos más llamativos del caso es la capacidad sancionadora de la CMA. Desde abril de 2025, el organismo puede decidir directamente si se ha incumplido la legislación de consumo, sin tener que iniciar primero un procedimiento judicial.
En caso de infracción, la normativa permite imponer multas de hasta el 10% de la facturación mundial de una empresa. Sin embargo, se trata del límite máximo legal, no de una sanción prevista ni de una estimación de lo que Microsoft tendrá que pagar. La investigación está todavía en su fase inicial y la próxima actualización oficial debería llegar antes de que termine 2026.
Australia e Italia investigan una estrategia similar
El caso británico no es aislado. La autoridad australiana de competencia llevó a Microsoft ante los tribunales en octubre de 2025 por una práctica muy parecida. Según el organismo, aproximadamente 2,7 millones de clientes no fueron informados de que podían conservar un plan Classic más económico y solo encontraban esa opción después de comenzar el proceso de cancelación.
Italia abrió su propia investigación en junio de 2026. El regulador italiano considera que la información sobre la integración de Copilot y Designer pudo presentarse de manera fragmentada, dejando a los usuarios seleccionados por defecto en una suscripción más cara.
Aunque la investigación británica no tiene consecuencias directas inmediatas para los suscriptores españoles, sí afecta a una estrategia aplicada por Microsoft en numerosos mercados. El resultado podría obligar a la compañía a mostrar de forma mucho más visible los planes sin inteligencia artificial y a separar mejor el precio de Office del coste de Copilot.
Microsoft tiene derecho a cobrar más por añadir nuevas funciones. Lo que debe evitar es convertir una renovación automática en el mecanismo para trasladar a los usuarios a un servicio más caro que quizá no habían solicitado. La apuesta por Copilot puede ser acertada, pero su integración obligatoria en Microsoft 365 ha sido gestionada con una falta de claridad difícil de justificar.

