Ayer os hablábamos de las novedades de una actualización acumulativa opcional en Windows 11 que ofrece infinidad de mejoras. Es cierto que desde que tomó el mando Pavan Davuluri se ha trabajado mucho en diferentes mejoras en el sistema operativo. Parte de ese trabajo lo conocemos bajo el nombre de Windows K2, una mejora monumental en la que está trabajando el equipo de Windows para renovar por completo Windows 11 pero más en cuanto a la parte técnica y no la estética. Ayer llegaba la actualización KB5095093 y con ella llega esta mejora del Explorador de Archivos.
Microsoft mejora el Explorador de Archivos sin necesidad de precargarlo y utilizar más RAM
En nuestro Podcast siempre hemos criticado el uso de la precarga del Explorador de Archivos. Si, es una medida rápida pero es una medida insulsa para que funcione mejora. En el fondo no se está arreglando nada sino que se utilizan más recursos para garantizar que vaya más rápido. Esto lejos de una solución es un parche que ayuda a que vaya más rápido.
Sin embargo, parece que en la actualización KB5095093 los ingenieros de Windows no han abogado por utilizar este parche rápido y en su defecto han trabajado sobre el Explorador de Archivos para garantizar una mayor celeridad sin comprometer nuestra memoria RAM. El gigante de Redmond ha trabajado sobre algunas de las áreas modernas y sobre el área de Inicio del Explorador de Archivos. De esta manera tenemos un Explorador más rápido, pero no por arte de magia ni por mantenerlo dormido en segundo plano, sino por tocar parte de los puntos que más estaban penalizando su arranque.
Microsoft indica en sus notas oficiales que esta actualización mejora la velocidad y el rendimiento al iniciar el Explorador de archivos. Puede parecer una frase menor, pero no lo es. El Explorador es una de esas piezas de Windows que usamos sin pensar: abrir una carpeta, mover archivos, revisar Descargas, acceder a OneDrive, montar una ISO o trabajar con documentos. Cuando falla o va lento, la sensación no es que falle una aplicación concreta, sino que todo Windows pesa más de la cuenta.
Y ese ha sido uno de los grandes problemas de Windows 11 frente a Windows 10. El sistema es más moderno, visualmente más coherente en algunas zonas y mucho más ambicioso en integración con servicios, pero el Explorador de archivos ha sido durante años un ejemplo claro de esa tensión entre interfaz moderna y rendimiento real.
Qué cambia con KB5095093 en el Explorador de archivos
La mejora no se queda únicamente en abrir más rápido la ventana. KB5095093 también introduce varios ajustes que atacan molestias muy concretas del día a día.
Por un lado, Microsoft ha mejorado la respuesta del Explorador al montar imágenes de disco, una operación que podía dejar la interfaz más torpe de lo razonable. También se han corregido problemas en la experiencia de renombrado, incluyendo casos en los que el texto se seleccionaba repetidamente al cambiar el nombre de un elemento o situaciones donde un cambio solo de mayúsculas y minúsculas no se reflejaba correctamente en la vista de carpetas.
La barra de direcciones también recibe atención. Ahora acepta mejor rutas con dobles barras invertidas y comillas, algo especialmente útil para usuarios avanzados, administradores o quienes trabajan con rutas copiadas desde otros entornos. Además, el desplegable de sugerencias debería comportarse de forma más fiable y cerrarse correctamente después de elegir una opción.
La pestaña Inicio sigue siendo una pieza delicada
Uno de los focos de esta mejora está en la zona de Inicio del Explorador de archivos. Esta vista, que reúne accesos rápidos, favoritos, archivos recientes y elementos conectados con servicios como OneDrive, es útil sobre el papel, pero también ha sido una de las responsables de que el Explorador se perciba más pesado que antes.
Windows 10 abría el Explorador con una sensación más directa. Windows 11, en cambio, arrastra más capas: diseño moderno, integración con la nube, accesos contextuales, recomendaciones, cuentas personales y profesionales, y ahora también funciones conectadas con Copilot en ciertos escenarios. Todo eso suma valor cuando está bien ejecutado, pero añade coste cuando el sistema no responde con agilidad.
La lectura aquí es clara: Microsoft parece estar entendiendo que no basta con esconder el problema detrás de una precarga. Si el Inicio del Explorador ralentiza la experiencia, hay que optimizar esa vista. Si la barra de direcciones tarda en reaccionar, hay que mejorarla. Y, si montar una imagen de disco deja la interfaz a medias, hay que corregirlo. Esto es justo lo que Windows K2 debería representar.

