Durante varios días, buena parte de las redes sociales y no pocos medios tecnológicos se lanzaron a señalar a Microsoft y a Windows 11 como responsables directos del grave error que dejaba sin acceso al disco C: a algunos equipos de Samsung. El problema era llamativo, sí, y además coincidía en el tiempo con actualizaciones recientes del sistema. Pero una cosa es la coincidencia y otra muy distinta la causa real. Y ahora ya no hay lugar a demasiadas dudas: el origen del fallo estaba en la aplicación Samsung Galaxy Connect y no en las actualizaciones mensuales de Windows 11.
Microsoft y Samsung ya han confirmado el origen del problema
Microsoft ha documentado el incidente en su página oficial de estado de Windows 11, donde explica que algunos modelos de Samsung Galaxy Book 4 y ciertos sobremesa Samsung con Windows 11 24H2 y 25H2 podían mostrar el mensaje “C:\ is not accessible – Access denied”, impidiendo abrir archivos y bloqueando apps como Outlook, Office, navegadores, utilidades del sistema e incluso Quick Assist.
Lo relevante no es solo el síntoma, sino la conclusión de la investigación: Microsoft y Samsung determinaron que los fallos fueron provocados por un problema en Samsung Galaxy Connect. De hecho, Microsoft subraya expresamente que, aunque los reportes coincidieron con el reciente Patch Tuesday, la incidencia no fue causada ni por la actualización actual ni por las anteriores actualizaciones mensuales de Windows.
Como medida de contención, la app afectada fue retirada temporalmente de Microsoft Store, mientras Samsung republicó una versión estable anterior para evitar nuevos casos. Eso sí, los equipos ya afectados siguen teniendo opciones de recuperación limitadas.
El problema de siempre: culpar primero a Windows 11 y comprobar después
Conviene poner las cartas sobre la mesa y ser sinceros. En cuanto apareció un error grave en equipos Samsung, muchos titulares y comentarios en redes siguieron el guion habitual: “otra actualización desastrosa de Windows 11”. Es un relato fácil, rentable y, en ocasiones, hasta comprensible dado el historial reciente de Windows. Pero esta vez la realidad ha sido otra.
Esto debería invitar a cierta prudencia de aquí en adelante. No todo fallo que aparece tras una actualización de Windows está causado por Microsoft. En el ecosistema PC conviven fabricantes con capas propias, utilidades preinstaladas, servicios residentes y personalizaciones que tocan partes sensibles del sistema. Y cuando algo se rompe, el responsable puede estar en ese software añadido por el fabricante, no en el sistema operativo base.
Ahora bien, quizás no deberíamos dejar a Microsoft totalmente al margen. Si quiere un ecosistema más sólido, la compañía debería restringir más lo que sus partners pueden modificar, preinstalar o integrar en profundidad dentro del sistema. Esa libertad ha sido durante años una de las señas del PC, pero también una fuente constante de conflictos, duplicidades y errores difíciles de diagnosticar.
En otras palabras: la culpa directa apunta a Samsung, pero la culpa estructural de Microsoft puede estar en seguir permitiendo que los fabricantes jueguen demasiado con Windows. Y mientras eso no cambie, seguiremos viendo cómo el usuario final termina pagando los excesos del software OEM. Por algo un servidor ya solo utiliza Microsoft Surface.



Pues normal, de quién va a ser culpa si no?
Y ese es el problema de Microsoft, en comparación con Apple. Microsoft debe dejar un margen a sus partner para que ellos les demanden. Vamos, digo yo. La gran mayoría de porquería que lleva Windows, no es solo por la responsabilidad de Microsoft y que ellos quieran, sino porque se sienten obligados. Es como Android, cada uno mete su basura particular. Y creo que Microsoft no puede hacer otra cosa que aguantarse.
En el caso de Apple, es un claro yo me guiso y yo me lo como, pero en el mundo PC es muy diferente la situación.
Aún así, Microsoft debería preocuparse más de lo que meten sus socios y controlar más y mejor todo esto.
Aunque haya sido Samsung, al final, es Microsoft quien da la cara.