Llevábamos una semana un tanto ajetreada y nos ha sido imposible hablar de los nuevos equipos Surface. Sin embargo, la propia Microsoft los ha presentado con tanta discreción que casi han pasado desapercibidos. El gigante de Redmond ha presentado la nueva Surface Pro en su duodécima edición y el Surface Laptop 8. La principal novedad es la inclusión de los nuevos procesadores de Qualcomm que sin duda tienen un rendimiento increíble. El problema es que la memoria RAM y el SSD encarecen demasiado el producto final.
La paradoja de la gama Surface: Calidad indiscutible a precios prohibitivos
El valor de la construcción premium frente a la competencia
Sí, es verdad que la línea Surface ofrece unas calidades de construcción, materiales y calibración de pantalla a las que no alcanzan la mayoría de los partners tradicionales de Windows. Prueba de ello es el Surface Laptop de séptima generación que utilizo a diario en mis flujos de trabajo, o las Surface Pro que manejan mis compañeros Javier y Sergio. Son equipos pensados para durar muchos años y que, sin duda, ofrecen una experiencia de usuario envidiable que va mucho más allá de la pura ficha técnica del hardware. Es más, Javier ha estado probando un portátil Dell actual de gama alta últimamente y nos confesaba que prefiere trabajar con su veterana Surface Pro 6 antes que con el nuevo modelo de la competencia.
Unos precios de salida que alejan a Surface del usuario medio
El verdadero problema de esta generación no es otro que el coste de cara al público. Hace unos años, los equipos de Surface ya se consideraban dispositivos caros de corte premium, rondando la barrera de los 1.000€, y con campañas de ofertas los hemos llegado a cazar en las tiendas por unos atractivos 700 u 800€. Sin embargo, en pleno 2026, el precio de salida se ha disparado hasta los 1.699€ para el Surface Laptop 8 de 13,8 pulgadas, y escala hasta los 1.799€ para su hermano mayor de 15 pulgadas, unas cifras que nos parecen extremadamente exageradas para los modelos base.
Lo mismo sucede con la Surface Pro 12 (conviene no confundir el número de edición con el tamaño de su diagonal). Este formato 2 en 1, que decenas de marcas han tratado de copiar durante una década sin que nadie haya conseguido emular su equilibrio, se planta en el mercado con un precio de salida de 1.599€. Y a esa cifra, por si fuera poco, hay que sumarle el desembolso obligatorio del teclado con funda si queremos usarlo como un ordenador real.
La ausencia de accesorios y el impacto de la crisis de componentes
Para colmo de males, la broma pesada comenzó el año pasado cuando Microsoft decidió sumarse a la tendencia de eliminar el cargador de la caja de los equipos Surface por motivos medioambientales. Esta decisión encarece todavía más el coste real para el bolsillo del comprador, obligándole a adquirir un adaptador de corriente compatible por separado si no dispone de uno de alta potencia con USB-C en casa.
Con todo esto sobre la mesa, la realidad es que el producto sigue siendo excelente y lo seguimos recomendando por rendimiento, pero nunca lo haremos con convicción a estos precios tan desorbitados. Confiamos en que la inestabilidad del mercado y la crisis de componentes lleguen a su fin mucho antes de lo que pensamos. De lo contrario, adquirir una Surface o renovar el ordenador personal va a terminar siendo una tarea más complicada y exclusiva de lo que era en los comienzos de la informática doméstica.

