Parece que al final la IA podría ser una burbuja que está deshinchándose paulatinamente. Y es que en la última década, Microsoft ha aprendido a vivir de dos motores: Windows como “base instalada” y la nube (Azure) como caja registradora. Pero 2026 está poniendo a prueba el tercer motor que quería encender a la fuerza: la IA. Y cuando el mercado huele más a “promesa” que “margen”, no perdona.
Microsoft se deja 440.000 millones de dólares en bolsa en un día tras el castigo del mercado a su estrategia de IA
El titular es la crónica de una muerte anunciada: Microsoft ha sufrido una de las mayores destrucciones de valor en una sola sesión, con una caída de 440.000 millones de dólares de capitalización bursátil. Y aunque en el informe trimestral hay números “bonitos” (Azure creciendo, Copilot subiendo, ingresos al alza), el mercado se ha quedado con la parte menos fotogénica: el coste de alimentar la bestia.
Qué es exactamente lo que ha asustado a Wall Street
La historia es muy sencilla Microsoft está gastando a ritmo de hiperescalador, pero los retornos de la IA siguen pareciendo, para muchos, “futuros”. El análisis rápido que se ha hecho el foco está en el capex (gasto de capital) disparado para centros de datos y GPU, y en el miedo a que ese silicio se deprecie antes de que llegue el gran “momento iPhone” de la IA.
Azure, Copilot y el “sí, pero…”
El mercado mira casi exclusivamente a Azure. Y ahí aparece la paradoja: Azure crece un 39%, que es una barbaridad en cualquier industria… pero “no lo suficiente” para el listón actual. Investopedia lo resume desde el ángulo financiero: crecimiento cloud por debajo de algunas expectativas, gasto al alza y concentración de riesgo en grandes clientes (con OpenAI como nombre que se repite demasiado).
¿Y Copilot? También crece, pero el mercado no está pagando uso, está pagando capacidad de convertir ese uso en margen sostenido. Así, Microsoft está gastando ingentes cantidades de dinero, se habla que lo mismo que costo Activision Blizzard (70 mil millones) y que obviamente todavía no ha recuperado.
Lo interesante de este golpe no es la cifra, sino el mensaje: el mercado está diciendo “vale, muy bien lo de la IA… ¿y el plan de rentabilidad?”. En paralelo, otros medios apuntan a lo mismo: la inversión en infraestructura está asustando porque todavía no se traduce en retorno proporcional a corto plazo.

