A raíz de la presentación de la Surface Pro X, muchos son los usuarios que se preguntan qué es Windows 10 ARM. Hay quien llega a compararlo con el difunto Windows RT, pero la realidad es que se aproxima mucho más al mismo sistema operativo que utilizamos día a día en nuestros equipos.

Nada que ver con Windows RT

Windows RT fue el sistema operativo que acompañó a dispositivos como Surface RT, Surface 2 y Lumia 2520. En definitiva, era una adaptación de Windows 8 para tablets con procesador ARM. El problema es que estaba limitado a la ejecución de aplicaciones de la Tienda.

De hecho, sorprendía porque Office 2013 venía preinstalado sobre Windows RT. Esto abría la posibilidad a que se pudiesen instalar aplicaciones compiladas para ARM; sin embargo, este hecho nunca llegó a materializarse oficialmente.

Tablet con stand sobre una mesa
Ira Deutchman

Aunque la optimización del consumo de batería, especialmente en reposo, era mucho mejor; la falta de aplicaciones y dispositivos con este sistema operativo en el mercado provocó que Microsoft finalmente acabase aparcando el proyecto.

Windows 10 ARM, prácticamente sin limitaciones

Es prácticamente el mismo Windows 10 que tenemos instalados en nuestros ordenadores de sobremesa, portátiles y convertibles. La única diferencia es que está compilado e incluye controladores para funcionar con procesadores de arquitectura ARM.

De la misma manera en la que, hace no tanto tiempo, teníamos procesadores de 32 y 64 bits (arquitecturas diferentes), ahora tenemos la arquitectura ARM. Es exactamente el mismo Windows 10. Las diferencias son casi imperceptibles para un usuario de ofimática básica.

En Windows 10 ARM podemos instalar nuestras aplicaciones habituales, descargadas desde cualquier web o desde la Microsoft Store. Como vemos, tenemos las mismas ventajas de Windows 10, junto con las ventajas de ARM: mejor autonomía de la batería y un procesador más frío.

Por lo tanto, Windows 10 ARM cuenta con las mismas variantes que el sistema operativo en sus versiones de 32 y 64 bits: Home, Pro, Education y Enterprise. Por eso, Microsoft puede vender la Surface Pro X con Windows 10 Home o Pro, aunque realmente incluya una CPU ARM.

Las únicas excepciones: juegos, programas de 64 bits y apps como Dropbox

Al comenzar el artículo, decíamos que Windows 10 ARM es prácticamente el mismo Windows 10. Decíamos “prácticamente” porque, en realidad, a día de hoy, tiene algunas limitaciones que tendremos que tener en cuenta a la hora de elegir dispositivos como la Surface Pro X.

Muchos juegos que utilizamos habitualmente en nuestros ordenadores no funcionarán. Esto es debido a que Windows 10 ARM no es compatible con OpenGL y aplicaciones compiladas para procesadores de 64 bits. Por ejemplo, no podremos jugar a Forza Horizon 4 en la Surface Pro X.

Forza Horizon 4 en la Microsoft Store

La mayoría de los juegos están compilados para procesadores de 64 bits, con el objetivo de aprovechar mejor las capacidades del sistema. De igual manera, tendremos que optar por versiones de 32 bits para instalar nuestros programas sobre Windows 10 ARM.

Fuera del mundo de los juegos, es habitual encontrarnos versiones de 32 y 64 bits para la mayoría de aplicaciones. Por lo tanto, esto supone un problema menor. ¡Ojo! No debemos confundir la arquitectura de 64 bits habitual (AMD64) con ARM64. Estas últimas funcionan sin ningún problema.

Las apps que modifican el shell, como Dropbox o iCloud, tampoco son bienvenidas. La razón es que tendrían que funcionar bajo la emulación de 32 bits constantemente, afectando al rendimiento y la autonomía de los dispositivos con Windows 10 ARM. Sin embargo, OneDrive al funcionar de forma nativa bajo ARM64 funciona sin ningún problema.

Conclusión: las apps del día a día son totalmente compatibles

En definitiva, el 90% de las aplicaciones cuentan con arquitecturas de 32 y 64 bits, siendo el propio instalador quien detecta la arquitectura de Windows 10 que está funcionando e instala la versión más apropiada. Por lo tanto, no tendremos ningún problema con nuestras apps habituales.

Por ejemplo, al descargar Chrome, el instalador detectará que estamos usando Windows 10 ARM y pondrá en nuestro equipo la versión de 32 bits del navegador. En este caso, además, sabemos que Google trabaja en una versión ARM del navegador. Así que, en el futuro, nos instalará la versión ARM de forma nativa.

Lo mismo ocurre con otras aplicaciones habituales como Adobe Reader, Spotify, Microsoft Office… De hecho, a partir del minuto 1.35 del vídeo anterior podéis ver como es posible utilizar Adobe Photoshop sin ningún problema. Todo es igual que en cualquier otro equipo con Windows 10.

Qué ocurre con Hyper-V y el Subsistema Linux para Windows

Windows 10 ARM, al menos por el momento, no está especialmente pensado para administradores de sistemas y desarrolladores. Muchos IDEs, como Visual Studio, están solo disponibles para plataformas de 64 bits; por lo tanto, no funcionarán.

Bash de Ubuntu, SUSE y Fedora

La virtualización tampoco es uno de sus puntos fuertes, puesto que no incluye Hyper-V. Podemos instalar el administrador de Hyper-V para conectarnos a las máquinas de un servidor remoto que sí admita virtualización, pero no podremos montar máquinas sobre nuestro dispositivo.

Con respecto al Subsistema Linux para Windows, utiliza componentes modernos de Hyper-V que sí están preparados para funcionar en Windows 10 ARM. Por lo tanto, sí es posible utilizar distribuciones como Ubuntu 18 sobre dispositivos como la Surface Pro X.

Qué ventajas aporta Windows 10 ARM

Ya hemos visto que, aunque no son demasiadas, Windows 10 ARM implica convivir con algunas limitaciones. Sin embargo, tendremos otras ventajas que no disfrutaríamos en equipos con procesadores de Intel o AMD.

La primera ventaja es una autonomía mayor del dispositivo. Gracias a la arquitectura big.LITTLE presente en los procesadores ARM, el equipo consume menos batería en estado de reposo. Por ejemplo, al pulsar el botón o cerremos el teclado de Surface Pro X, pasará a consumir algo cercano al 0%.

Frangmento del vídeo de Surface Pro X en el que se anuncia Instant On

Actualmente, en los procesadores Intel o AMD, el consumo en reposo se reduce drásticamente, pero sigue gastando batería para poder reanudar el equipo rápidamente. De hecho, si no retomamos nuestro trabajo al poco tiempo, veremos que el equipo ha entrado en estado de hibernación.

Sin embargo, los procesadores ARM mantienen el equipo en estado de actividad usando sus núcleos de baja energía. Por lo tanto, la reanudación del equipo es completamente instantánea sin sacrificar la vida de la batería.

Por último, los procesadores ARM desprenden una cantidad menor de calor. Esto permite que los fabricantes puedan optar por crear equipos más delgados y livianos, además de poder prescindir completamente de los, en algunas ocasiones, molestos ventiladores.

microsoftinsiderxyz

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