2026 ha llegado y, con él, los buenos propósitos. Son días de prometernos a nosotros mismos que iremos al gimnasio, retomaremos amistades marchitas, leeremos 30 libros y aprenderemos a tocar un instrumento. Las estadísticas dicen que el 90% de nuestros propósitos fracasarán en cuestión de semanas. La realidad es dura e implacable. Sin embargo, podemos decir con la cabeza bien alta que nuestros propósitos son loables y bientencionados. ¿Puede Microsoft decir lo mismo?
Microsoft ha cambiado, nos guste o no
El gigante de Redmond lleva unos años irreconocible. Ya apenas quedan vestigios de aquella Microsoft que innovaba como nadie, lanzaba productos arriesgados y atraía a entusiastas de la tecnología. Hoy, la empresa se ha acomodado y acobardado a partes iguales. El aprendizaje moldea a las personas y, por extensión, también a las empresas. Y Microsoft parece haber aprendido en los últimos 20 años que cada vez que se han lanzado a la piscina se han dado un duro golpe contra el fondo.
En su haber cuentan con el fracaso de Windows Vista, Windows 8 y Windows Phone. Surface, a pesar de llevar muchos años entre nosotros, jamás ha conseguido dejar de ser una marca de nicho y cada vez lanza menos productos arriesgados (cancelaron la Surface Neo tras haberla presentado en público y descontinuaron la Surface Duo). Xbox vende muchísimas menos consolas que el Nintendo y Sony y no para de cerrar estudios.

Sin embargo, la salud financiera de la empresa está mejor que nunca. Microsoft, bajo el liderazgo de Satya Nadella, ha visto crecer su valor sin cesar. Las acciones están en máximos históricos en los últimos años y algunos negocios como la nube o los servidores van viendo en popa. Paradójicamente, la empresa es más aburrida que nunca. Dicen que quien no arriesga no gana, pero Microsoft ya no necesita arriesgar porque ha llegado a la cima.
Microsoft ya solo tiene ojos para la IA
Durante 2025 hemos visto a una Microsoft totalmente obsesionada con la inteligencia artificial. El Microsoft del «Developers, developers, developers» se ha transformado en el del «Copilot, Copilot, Copilot». Tenemos Copilot hasta en la sopa. Copilot en Edge, Copilot en la barra de tareas, Copilot en Excel, Copilo en Word, Copilot en Outlook… ¡Copilot en Paint! ¡COPILOT EN EL BLOC DE NOTAS! Microsoft está perdiendo la cabeza.

Nadie duda de que la inteligencia artificial pueda ser una herramienta muy útil. Nos ayuda a inspirarnos, organizarnos mejor, ordenar nuestras ideas, hacer tareas repetitivas con mayor eficiencia… Microsoft simplemente necesita darse cuenta de que la manera de integrarla no es empotrar un logotipo de Copilot por todas partes, sino construir pequeñas experiencias personalizadas que nos hagan la vida un poco más fácil con la mínima fricción posible para el usuario.
Propósitos de Año Nuevo para una compañía que ha olvidado su esencia
Mientras Microsoft se obsesiona con la IA, parecen haber abandonado todo lo demás. Como quien no es capaz de hacer dos cosas a la vez, solo que no hablamos de una persona, sino de una de las compañías más grandes del mundo. Creemos que pueden y deben virar el rumbo y darse cuenta de que los usuarios no están pidiendo más IA sino una mejor experiencia con los productos existentes. Si nosotros tuviésemos poder de decisión dentro de Microsoft, estos serían nuestros propósitos de Año Nuevo para 2026:
- Windows 11 es la prioridad. El sistema operativo que fue anunciado a bombo y platillo en 2021 con el fin de «modernizar Windows» se ha quedado a medio camino. Visualmente es superior a Windows 10, sí, pero el rendimiento es paupérrimo, muchas animaciones están rotas y las actualizaciones tienen un control de calidad casi nulo, dejando llegar a producción bugs imperdonables. Microsoft necesita reinvertir en Windows y que vuelva a ser uno de sus productos más cuidados. Según filtraciones, parece que Apple va a lanzar un MacBook «barato» que podría suponer toda una amenaza. Google parece estar cerca de presentar una versión de Android para escritorio. SteamOS está tomando la delantera en los PCs consolizados. Las amenazas están llamando a la puerta de Windows y Microsoft no parece estar reaccionando a tiempo. 2026 será clave.
- Menos es más con la IA. Los usuarios están saturados de ver el logotipo de Copilot en todas partes sin tener claro el por qué, generando rechazo hacia la marca. Microsoft debe elaborar una estrategia de IA seria, coherente y OPCIONAL, adaptada a los usuarios y sus necesidades.
- Surface necesita volver a arriesgar. La Surface Pro 11 y la Surface Laptop 7 han sido lanzamientos excelentes pero lo cierto es que el mérito principal debemos anotárselo a Qualcomm y sus procesadores ARM. Si Microsoft quiere que el foco vuelva sobre ella, ¿por qué no volver a arriesgar? La Surface Neo no salió a la venta porque el chip de Intel que llevaba era poco eficiente, se calentaba en exceso y no ofrecía un rendimiento a la altura de una experiencia premium. Hoy, con ARM, las cosas han cambiado. ¿Por qué no recuperar un concepto similar?
- Windows necesita una plataforma de aplicaciones a la altura. Este es uno de los mayores dramas de Windows. Desde Windows 8, el sistema operativo de Microsoft carece de una plataforma de aplicaciones nativas basta y coherente. UWP fue un fracaso derivado de la caída de Windows Phone. Windows App SDK evoluciona a un ritmo tan lento que no parece que ni Microsoft se lo esté tomando en serio. Esta ausencia de una plataforma en la que los devs puedan confiar refuerza una tendencia que en cualquier caso ya veíamos venir: la sustitución de aplicaciones nativas por aplicaciones web. Si lo hizo la propia Microsoft con la aplicación de Correo, ¿cómo podemos esperar que no lo hagan otros como WhatsApp? No basta con tener un gran sistema operativo, el software que ejecutemos en él también debe ser de calidad y la realidad es que el software cada vez es peor.
Revisaremos este texto a finales de 2026 para ver si Microsoft ha cumplido alguno de estos puntos. No tenemos mucha fe, honestamente, pero quién sabe… Si ya hemos perdido el optimismo el día 1 de enero, ¿qué nos queda?

