Si 2025 te ha sonado a “otra actualización más, otro susto más”, no estás solo. Microsoft reconoce que Windows 11 se ha ganado mala fama a base de parches con fallos, cambios poco queridos y una sensación general de que el sistema va por un lado y los usuarios por otro. Ahora la compañía asegura haber escuchado el feedback y que 2026 será el año de solucionar las principales quejas de los usuarios.
Una promesa (por fin) centrada en lo básico: rendimiento y fiabilidad
The Verge recoge una declaración de Pavan Davuluri, presidente de Windows, en la que Microsoft admite que el feedback ha sido “claro”: toca mejorar Windows “de forma significativa” y, este año, priorizar rendimiento del sistema, fiabilidad y experiencia general. En resumidas cuentas: menos novedades y más pulir lo que ya existe.
La clave aquí es el contexto y de dónde venimos. En los últimos meses, Microsoft ha insistido mucho en vender Windows como un «atajo hacia la IA», metiendo Copilot en aplicaciones y superficies del sistema. El problema es que, para su desgracia, los usuarios ni lo valoran ni lo han solicitado. Las reacciones a esta reciente obsesión de Microsoft por la IA han llevado incluso a Davuluri a desactivar respuestas en un tuit sobre el rumbo “agentic” del sistema.
Aun con todo, Windows sigue siendo un titán:la plataforma ronda los 1.000 millones de usuarios, pero eso no arregla el problema de fondo: si la confianza está en mínimos, los números importan poco. En 2026, Microsoft se juega que esa base quiera seguir ahí… y no por inercia, sino porque les guste el sistema operativo. Aluminium OS (la versión de Android para escritorio que está a punto de aterrizar), SteamOS y el MacBook «barato» son amenazas reales que están a la vuelta de la esquina en 2026.
Windows ha vivido siempre con la etiqueta de “versiones buenas” y “versiones malas”. Sin embargo, las críticas ya no son solo de diseño o concepto como ocurrió con Windows 8: esto va de estabilidad, rendimiento y prioridades. Si Microsoft cumple su promesa, 2026 podría ser, por fin, un buen año para Windows tras muchos de decepciones. Cada vez tienen menos crédito y las amenazas son más reales.

