Vivimos en unos tiempos muy cambiantes y más en el tema de la IA. Durante un tiempo, la narrativa era clara: Microsoft había sido el más listo de la clase. Su inversión temprana en OpenAI le dio acceso prioritario a modelos como GPT-4 y le permitió integrar Copilot en prácticamente todo su ecosistema: Windows 11, Microsoft 365, Edge, Azure…
Gemini acelera y pasa a OpenAI
El problema es que muchas veces se apresuraron e integraron la inteligencia artificial en lugares innecesarios como el Bloc de Notas, que era ligero y rápido, o en Paint. Además, a eso hay que sumarle que Microsoft es irrelevante en el mundo de los smartphones, que se usan a diario.
El mejor ejemplo de esas prisas fue Recall. La función estrella de Windows 11 que prometía “recordarlo todo” haciendo capturas constantes de lo que pasa en tu pantalla. La reacción fue tan negativa por motivos de privacidad que Microsoft se vio obligada a recular y rediseñar el sistema antes de lanzarlo y todavía hoy se encuentra en una etapa preliminar.
Mientras tanto, en Microsofters ya hemos contado cómo la estrategia de Copilot ha sido errática, con nombres, precios y capacidades cambiando cada pocos meses, lo que ha generado confusión tanto en usuarios domésticos como en empresas. Y no queremos decir que todo sea malo, pero ha sido un poco caótico, como las luces de Vigo con todo el respeto para los vigueses.
En resumen: Microsoft tenía ventaja en IA, pero la ha diluido con una mezcla de prisas, integración caótica y una dependencia muy fuerte de un socio —OpenAI— que ahora mismo está en pleno terremoto interno.
Google Gemini 3 toma la delantera
Mientras Microsoft y OpenAI miraban al retrovisor, Google ha ido afinando Gemini en silencio… hasta dejar de hacerlo en silencio. Según el análisis de Windows Central, Gemini 3 supera a ChatGPT-5 en muchas pruebas de rendimiento, tanto en generación de texto como en tareas multimodales. Además, Google está haciendo justo lo que Microsoft no ha sabido rematar:
Integrar la IA de forma coherente en Gmail, Docs, Calendar y Meet, con funciones que ahorran tiempo de verdad (resúmenes de reuniones, generación de invitaciones, ayudas de redacción…).
Extender Gemini al móvil con los Pixel, donde sus herramientas de edición fotográfica y funciones inteligentes marcan diferencia real en el día a día. Algo que Microsoft no podrá hacer.
Apostar por modelos específicos como Nano Banana Pro para generación de gráficos y visualizaciones que, según el propio artículo, están “dando vueltas” a DALL·E y compañía.
En paralelo, Google ha movido ficha en su otra gran arma estratégica: el buscador. Las últimas core updates de marzo y junio de 2025 han reforzado el peso de resultados útiles y han potenciado experiencias tipo AI Overviews, con resúmenes generados por IA directamente en la página de resultados.
Cuando controlas el modelo de IA y la puerta de entrada al tráfico (Google Search), tu posición en la carrera cambia por completo. Y eso es justo lo que estamos viendo. Google, que parecía ir por detrás ha sabido dar la vuelta a la situación
OpenAI entra en “código rojo”: todo para salvar ChatGPT
El giro de guion lo pone OpenAI. Según varias informaciones, Sam Altman ha enviado un memo interno declarando una situación de “code red”: se paralizan planes de anuncios, campañas de marketing y nuevas funciones de agentes para centrar todos los recursos en mejorar ChatGPT y recuperar terreno frente a Gemini.
Parece que la empresa de Sam Altman solo ha sabido quemar ingentes cantidades de efectivo y no ha sabido ganar a Google en el ámbito de la IA y ahora podrían quedar relegados e incluso ser absorbidos por Microsoft en un futuro.
¿Dónde deja esto a Microsoft? El fantasma de Windows Phone
Esto nos trae cierto olor a nostalgia, nos recuerda, en algunos matices a Windows Phone y su caída. Microsoft ya tuvo una oportunidad en móviles, se asoció con Nokia, llegó tarde, dudó en el peor momento… y acabó cediendo por completo ese espacio a Android y iOS.
Ahora el paralelismo es inquietante:
En lugar de controlar su propio stack completo de IA, Microsoft se apoya en un socio (OpenAI) con objetivos y tiempos que no siempre encajan con los suyos.
Google, en cambio, controla Android, Chrome, Search, Workspace, YouTube… y ahora un modelo puntero como Gemini 3.
Microsoft sigue fuerte en PC y empresa, pero carece de una plataforma móvil propia donde anclar su visión de Copilot como “sistema operativo agente”.
Para no repetir la historia, en Redmond están intentando reducir la dependencia de OpenAI con modelos propios, como Mu para ejecución local en Windows 11, sus primeros modelos MAI o el agente Fara-7B, pensado para funcionar en dispositivos modestos. Además, han empezado a pivotar hacia Claude pero quizás ya sea demasiado tarde y también pierdan el barco de la IA, por el cual han sacrificado a Windows.


No se entiende quien aprueba cosas tan inútiles e innecesarias como Recall en vez de usar tiempo y recursos en optimizar su producto más famoso, o incluso en cosas de IA que de verdad aporten algo.
En Microsoft no verían un elefante ni aunque se les sentase encima.
Para cálculos matemáticos intensos: Grok.
Para revisión de fotos y páginas web: Grok.
Para textos y estudios avanzados: Gemini.
Para respuestas muy sencillas: Copilot.
Pero no se decía que Microsoft estaba siendo puntera en IA? anda que al amigo Satya se le está cayendo el pelo. Entre los errores de Windows 11 y el varapalo de IA… Mal vamos.
Nadella es lo peor que le ha pasado a Microsoft. Con Ballmer se consiguió un verdadero hito en seguridad informática mundial con Windows XP SP2. Basta mirar en Copilot para darse cuenta de lo que jamás ha sido ni será Windows 10 ni Windows 11 respecto a aquel avance en 2004:
«Windows XP Service Pack 2 representó una actualización de gran alcance que modificó componentes críticos del sistema operativo para reforzar la seguridad y la estabilidad. El firewall de Windows, anteriormente conocido como ICF, pasó a estar activado por defecto en todas las conexiones de red, integrado en el stack TCP/IP y con soporte para excepciones por aplicación y reglas configurables, además de una API que permitía a los programas gestionar puertos dinámicos como RPC o UPnP. El nuevo Windows Security Center centralizaba la supervisión del estado del firewall, las actualizaciones automáticas y el antivirus, exponiendo información mediante WMI para administración remota y notificando al usuario en caso de falta de protección. Se introdujo Data Execution Prevention con soporte para el bit NX en procesadores compatibles, evitando la ejecución de código en regiones de datos como pila y heap, lo que mitigaba ataques de desbordamiento de búfer. Los servicios RPC y DCOM fueron endurecidos con validación de parámetros, límites de tráfico y autenticación obligatoria en llamadas remotas. Internet Explorer 6 SP2 incorporó un bloqueador de ventanas emergentes, controles más estrictos sobre complementos ActiveX, advertencias de descarga y restricciones de scripting. En redes inalámbricas se añadió soporte nativo para WPA, mejorando la autenticación y la resistencia frente a ataques sobre WEP. También se introdujeron nuevas APIs para seguridad de servicios y aplicaciones, cambios en Winsock para soportar firewalls y notificaciones, y mejoras en la pila TCP/IP para mitigar ataques de denegación de servicio. En cuanto al despliegue, se integró con Windows Update v5 y se ofrecieron herramientas de administración como Group Policy para controlar la configuración de seguridad, además de compatibilidad con entornos corporativos mediante WSUS. En conjunto, SP2 fue considerado casi un sistema operativo nuevo, con modificaciones profundas en kernel, red y componentes clave, orientado a la seguridad proactiva frente a amenazas como Blaster o Sasser.»
Lo dicho, Nadella es lo peor que le ha pasado a Microsoft.
Lo segundo peor, el tal Suleyman, otro tuercebotas.
Pues yo que me alegro, por cenutrios
Pobres pollinos, déjalos vivir que también tienen derecho.