Actualización (07/01/2026, 23:01 CET): Frank X. Shaw, lider de comunicación de Microsoft, ha negado rotundamente los rumores de despidos mediante un post en la red social X, cortando por la raíz toda especulación posible y tranquilizando a una plantilla que ya se temía otr año de incertidumbre respecto a sus puestos de trabajo.
Aunque el comienzo del año suele significar nuevas metas y aires de renovación para casi todos, en las oficinas de Microsoft la atmósfera parece estar impregnada de una tensión bastante diferente. Conforme transcurre este mes de enero, los rumores sobre una reestructuración profunda han dejado de ser simples murmuraciones de pasillo y se han vuelto una realidad que inquieta a miles de trabajadores, quienes observan cómo la estabilidad laboral se ve amenazada ante las prioridades nuevas de la compañía.
De acuerdo con lo que indican los colegas de Windows Central, quienes hacen eco de la nota de HR Digest, la gigantesca compañía tecnológica estaría planeando una serie de despidos masivos que podrían impactar a hasta 22.000 empleados en distintas áreas. Esto significaría un fuerte golpe para una plantilla que ya ha enfrentado situaciones parecidas en el pasado cercano. Esta noticia no es un hecho aislado, sino que parece el producto de un cambio radical en el rumbo de la empresa, donde se está revaluando al capital humano en términos de qué tanto puede contribuir al nuevo motor corporativo.
El precio de liderar la competencia por la inteligencia artificial

Lo más destacable de todo esto es que, a pesar de hablarse de despedir miles de empleados, Microsoft no tiene ninguna intención de reducir sus inversiones más ambiciosas. La obsesión por la inteligencia artificial ha dejado de ser una tendencia para transformarse en el núcleo mismo de todo lo que realizan, y para sostener este liderazgo requieren asignar enormes sumas de dinero al desarrollo y a la infraestructura de nuevos modelos.
Se prevé que la inversión en hardware especializado para IA y en centros de datos llegará a cifras astronómicas, casi 80.000 millones de dólares. Esto demuestra que, para Satya Nadella y su equipo, el futuro no se edifica con seres humanos realizando tareas que una máquina es capaz de automatizar. Es una amarga paradoja observar que una compañía que reporta beneficios récord opta por prescindir de un porcentaje tan significativo de su talento para alimentar una tecnología cuya rentabilidad a largo plazo aún es incierta.
Una transformación cultural que provoca incertidumbre
La estrategia de priorizar el silicio y los algoritmos por encima del equipo humano está llevando a muchas personas a cuestionarse qué clase de compañía pretende ser Microsoft en los años venideros, ya que, al final del día, la percepción de que nadie es indispensable se torna bastante real cuando despedir empleados se transforma en una práctica habitual para ajustar los márgenes de ganancia. Los proyectos de las áreas que no están directamente relacionadas con Copilot o Azure se han vuelto menos importantes, lo que está provocando un evidente deterioro en la cultura interna.
A pesar de las críticas y del impacto social que suponen estas decisiones, la directiva parece convencida de que este es el único camino para no quedarse atrás frente a competidores como Google o OpenAI, aunque eso signifique dejar a miles de familias en la incertidumbre durante las primeras semanas del año. Al final parece que estamos presenciando una transformación industrial en tiempo real, donde la eficiencia se mide en parámetros de computación y donde el factor humano, lamentablemente, está perdiendo la batalla frente a la promesa de una inteligencia artificial que lo domine todo.


Este Satya es el hundimiento en persona. Se obsesiona tanto en la IA que tiene abandonado Windows. Y al final ni IA, ni Windows.
Buen resumen.
Ya no existe estabilidad laboral en las grandes tecnológicas
Pocos despidos parecen si miras la calidad de W11.