Antes de comenzar a narrar la historia, debemos ponernos en contexto. En febrero, Australia comenzó a tramitar una ley de contenidos digitales por la que los buscadores y agregadores de contenido tendrían que pagar a los medios por hacer uso de sus publicaciones. En definitiva, sitios como Google o Facebook tendrían que pagar a los medios por utilizar sus noticias.

Durante este proceso, Google decidió echar un pulso al gobierno australiano para evitar la aprobación de esta ley. ¿Cómo lo hicieron? Sencillo, si aprobaban la ley, dejarían al país sin el famoso buscador. Sin embargo, lo que la empresa de Mountain View veía como una guerra Google-Facebook contra Australia terminó siendo Google contra Australia. Facebook decidió tomar decisiones por su cuenta y apareció un contendiente no esperado.

En medio de este polvorín apareció Microsoft y no precisamente para ayudar a Google. Los de Redmond llegaron para postularse como la alternativa al gigante de la publicidad    en Australia. Para ello, mostraron su respaldo público al gobierno y los medios australianos en la aprobación de dicha ley. Además, prometieron que Bing y Microsoft News cumplirían con el nuevo marco jurídico y podrían suplir las funciones de Google.

Google indica que Microsoft quiere «corromper la libertad en la web»

El desenlace se resume en que el motor de búsqueda Google Search sigue operando en Australia. La empresa dirigida por Sundar Pichai se vio obligada a recular y a alcanzar acuerdos con grupos editoriales para acatar la norma. Mientras tanto, en Australia, Google recibió todo tipo de críticas y su amenza fue calificada de extorsión a todo un Estado.

Aviso de Google en Australia
«Tu experiencia de búsqueda será herida por la nueva regulación». – The Verge

La mala noticia para Google es que Australia es el primer bastión de esta guerra editorial que ha comenzado a llegar a Europa. Aquí, Microsoft ha comenzado a asociarse con diversos medios para presionar y pedir que se aplique la misma medida que en Australia. Recordemos que la empresa liderada por Satya Nadella cuenta con buenas relaciones con los grandes creadores de contenido gracias a MSN.

Ahora, están haciendo afirmaciones egoístas e incluso están dispuestos a romper la forma en la que funciona la libertad de la web en un esfuerzo por socavar a un rival. Este último ataque marca una vuelta a las prácticas de Microsoft de hace algún tiempo.

Tras estas declaraciones en el blog de Google por parte de Kent Walker, director de asuntos globales de Google, se enalzaba al artículo de Wikipedia de «Miedo, duda e incertidumbre (FUD)». Es curioso que Google hable de «libertad en la red» cuando los medios prácticamente se ven obligados a monetizar su contenido a través de Google Adsense, al no existir un competidor real en el mundo de la publicidad digital.

La empresa acusa a Microsoft de «control de daños» tras el escándalo de SolarWinds

También, debemos recordar que Google Search no es un mero indexador de páginas web. Google aprovecha el contenido de las webs indexadas para ofrecer respuestas al usuario, que deja de acceder a la fuente para obtener esa información. Por lo tanto, la fuente creadora de contenido no ve monetizado ese esfuerzo y Google retiene al usuario entre sus aplicaciones y servicios.

Kent Walker, director de asuntos globales de Google, testificando en el Capitolio
Kent Walker, director de asuntos globales de Google, testificando en el Capitolio por la injerencia rusa en las elecciones de 2017

Como hemos visto a lo largo del artículo, la batalla se centraba en el mundo editorial. Sin embargo, desde Google acusan a Microsoft de inmiscuirse en esta contienda como una práctica de «control de daños» tras el escándolo de ciberseguridad de SolarWinds. Así, la empresa del buscador intenta señalar al gigante de la nube para evitar que las miradas recaigan sobre ellos.

No es casualidad que el interés de Microsoft en atacarnos de nuevo llegue tras el ataque de SolarWinds, en un momento en el que han permitido que hayan hackeado activamente a miles de sus clientes a través de vulnerabilidades de Microsoft.

Microsoft fue advertido de las vulnerabilidades de su sistema, sabían que estaban siendo explotadas y ahora están haciendo control de daños mientras sus clientes intentan recoger los pedazos de lo que se ha denominado el Gran Robo de Correo Electrónico. Así que, tal vez, no es sorprendente verlos desempolvando jugadas del viejo libro Scroogled.

Se tratan de unas duras declaraciones vertidas por el director de asuntos globales de Google y que contrastan enormemente con el tratamiento que hizo Microsoft del ataque. De hecho, fueron los de Redmond quienes descubrieron la puerta trasera en el software Orion de SolarWinds y fueron ellos quienes hicieron público este ataque y avisaron a las empresas afectadas.

Las declaraciones chocan con las prácticas habituales de Google

Poco después, la empresa desveló que también se había visto afectada por el ataque, aunque Microsoft confirmó que no existió acceso alguno a los datos de sus clientes. Además, estas declaraciones en las que indican que «Microsoft sabía que las vulnerabilidades estaban siendo explotadas» chocan enormemente con la forma de trabajar de Google Project Zero.

Recordemos que Project Zero, parte de Google, publica las vulnerabilidades encontradas tras 90 días después de avisar al fabricante del software, independientemente de que se haya corregido o no. Sin embargo, hasta ahora, los de la gran G no habían mencionado públicamente nada relacionado con el escándalo de Solarwinds.

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