Es habitual en la cultura estadounidense que empresas como Microsoft cuenten con programas para financiar a representantes políticos. En este caso, a través del MSPAC (Comité de acción política de Microsoft), los empleados podían donar voluntariamente parte de su sueldo a organizaciones, partidos o políticos de forma individual.

Tras el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero, Microsoft decidió suspender temporalmente cualquier tipo de contribución política. Los de Redmond llevan varios años presentando herramientas para dar garantías democráticas a medios y gobiernos, y esta acción era totalmente contraria a la responsabilidad social corporativa de la empresa.

Microsoft castiga a quienes votaron contra la certificación de los resultados en las elecciones

Sin embargo, el asalto al Capitolio fue una consecuencia más de numerosos políticos republicanos al negarse a certificar los resultados de las elecciones. Tanto Donald Trump como gran parte de sus seguidores intentaron, por activa y por pasiva, hacer creer que hubo fraude electoral, y que el resultado por el que Joe Biden fuese elegido era completamente ilegítimo.

Tras estos acontecimientos, Microsoft ha decidido reanudar su programa de donaciones MSPAC, pero con algunos matices. La empresa dirigida por Satya Nadella ha decidido que no financiarán a políticos que votaron en contra de la certificación de resultados en el Congreso. Esta decisión afectará a los congresistas que tuviesen que renovar su mandato en las elecciones de 2022.

Recordemos que, en Estados Unidos, la mitad del Congreso se renueva cada dos años, y que los congresistas consiguen hacer carrera gracias a las donaciones recibidas. Por lo tanto, los políticos que tratasen de subvertir el orden democrático no recibirán dinero de Microsoft, Google, Amazon, Verizon, Dell o Intel, entre otras empresas.

Además, los de Redmond han decidido renombrar el programa MSPAC a MSVPAC (Voluntarios interesados en el Comité de Acción Política de Microsoft Corporation). El objetivo de este cambio es hacer ver que se trata de una práctica voluntaria para los empleados, y no de algo generalizado.