Cuando Microsoft lanzó Windows 10, prometió que estábamos ante «el último Windows». No es que Satya Nadella, director de Microsoft, hubiese dormido poco ese día: se trataba de una auténtica declaración de intenciones. Microsoft ya no concibe el sistema operativo como el producto principal a vender, sino como un vehículo o intermediario que acerque los servicios de la compañía a los usuarios. Es aquí donde cobra importancia Windows 10X, como analizaremos más adelante.

Windows 10 y el cambio de paradigma

Familia de productos de Windows 10
Microsoft

Esta nueva nueva concepción del sistema operativo que ha abrazado Microsoft en los últimos 6 años ha tenido consecuencias positivas y negativas. Entre las últimas destaca, sin duda, un menor mimo por parte de los de Redmond en pulir y perfeccionar Windows. Mientras que Windows 7 y Windows 8/8.1 fueron versiones enormemente estables y pulidas, Windows 10 ha tenido un desarrollo mucho más accidentado.

Actualizaciones que traían consigo importantes errores, falta de testeo, inconsistencias en el diseño, pérdida de rendimiento respecto a Windows 8.1… Son numerosas las críticas a nivel técnico que ha recibido Windows 10. Sin embargo, la percepción de los usuarios sobre el sistema operativo no ha sido tan mala, especialmente tras la horrible fama granjeada por su predecesor.

Tras muchos años durante los que Microsoft ha tenido su tiempo, dinero y esfuerzo enfocados en exitosos servicios como Teams, Azure, OneDrive y Outlook, soplan vientos de cambio. Microsoft prometió el año pasado que 2021 sería un año de reinversión en Windows y esto se materializará en dos frentes: Sun Valley y Windows 10X

La primera es una importante actualización de diseño que llegará en otoño a Windows 10, modernizando numerosas partes del sistema operativo. Con Sun Valley tendremos una nueva barra de tareas, Menú Inicio, Centro de Acciones, Explorador de Archivos, teclado, animaciones… Será la mayor actualización de diseño que ha recibido Windows 10.

Windows 10X: un futuro tan ilusionante como incierto

Menú Inicio de Windows 10X
Zac Bowden

En lo que respecta a Windows 10X, se trata de un nuevo sistema operativo construido desde cero para dejar atrás los componentes heredados de Windows. Su objetivo en el corto plazo es rivalizar con los Chromebook de Google. En el medio y largo plazo su meta es mucho más ambiciosa: liderar la próxima década y convertirse en el sistema operativo referencia de Microsoft.

Windows Core OS es la base de Windows 10X, un verdadero sistema operativo «universal» capaz de funcionar en ordenadores, tablets, teléfonos, televisiones, HoloLens, Xbox, Surface Hub y allí donde Microsoft se lo proponga. Sus posibilidades son infinitas y los desarrolladores a sueldo de Microsoft respirarán aliviados gracias a la comodidad que les proporcionará.

Sin embargo, lo más interesante sobre Windows 10X es su naturaleza basa en la web. Microsoft parece haber abandonado su insistente apuesta por las aplicaciones UWP tras la escasa adopción por parte de los desarrolladores. Su nuevo enfoque es diametralmente opuesto: las aplicaciones y servicios web con Microsoft Edge como eje. Además han presentado Project Reunion, el cual permitirá «unificar» las APIs de las aplicaciones Win32 y UWP para que la diferencia entre ambas a nivel usuario sea imperceptible.

El objetivo de Windows 10X como sistema operativo está claro: ser el puente que conecte a los usuarios con los servicios de Microsoft. En Windows 10X solo podremos hacer uso de Microsoft Edge, el explorador de archivos estará integrado con OneDrive y tendremos preinstaladas aplicaciones de Office y Outlook.

La web como punta de lanza de la nueva estrategia de Microsoft

En mi humilde opinión, Microsoft sigue ahora un camino menos ambicioso que el anterior pero que tiene muchísimas más posibilidades de éxito. El crecimiento de la web es imparable, Microsoft lo sabe y, por una vez, decide no nadar contracorriente. Con esta perspectiva que hoy tenemos se entiende perfectamente su apuesta por el nuevo Edge basado en Chromium. Microsoft coge el testigo de Google y decide jugar de tú a tú con las mismas reglas en el terreno del gigante de la gran G.

Esta política de Microsoft se ve confirmada por otras actuaciones de la compañía como la utilización de tecnologías web en el shell o el reciente proyecto de One Outlook, una experiencia multiplataforma de su cliente de correo electrónica basada en la web.

Las fortalezas y debilidades de esta nueva estrategia están claras. Por un lado, Microsoft aprovechará todos los avances en Chromium a su favor y Google no podrá sabotear su progresión como hacía con el antiguo Edge, haciendo que sus servicios tuviesen un rendimiento paupérrimo en el navegador de Microsoft. Además, no tendrán que convencer a los desarrolladores de que hagan aplicaciones nativas para Windows ya que la web cubre fantásticamente casi todas nuestras necesidades.

En cuanto a los riesgos, estos tienen que ver con la comparativa entre los servicios de Google y los de Microsoft. Microsoft cuenta con servicios de gran valor en nichos profesionales e institucionales como Teams, OneDrive, Outlook y, en general, la suite de Office. Los de Mountain View, por su parte, cuentan en su haber con Gmail, YouTube, Google Docs, el buscador homónimo, Google Drive, Google Maps… Si el dominio de Microsoft en el ámbito empresarial es incontestable, en el espacio de consumo Google es el auténtico rey.

¿Windows 10X será rival suficiente para Google y sus Chromebook?

Imagen promocional del Samsung Galaxy Chromebook
Samsung

Otra ventaja de Microsoft que no se suele mencionar pero que para mí es fundamental es su consolidada imagen como distribuidor de software para ordenadores y portátiles. Es mucho más fácil vender a alguien un ordenador «con Windows» que sin él, aunque aquí haya trampa y Windows 10X sea más parecido a ChromeOS que al propio Windows 10. Además, Microsoft tiene una amplia experiencia colaborando con OEMs en este sector y podría llegar a mejores acuerdos que Google con sus Chromebook.

Si Windows 10X entra con fuerza en el sector educativo y empresarial, su imagen se verá reforzada para su lanzamiento al mercado de consumo en 2022. Recordemos que el objetivo de sustituir a Windows 10 es lo menos prioritario para Microsoft actualmente: lo fundamental es «robarle» usuarios a Google.

Si, con el paso de los años, esta apuesta de Microsoft se consolida, podríamos ver nuevas versiones de Windows 10X adaptadas para distintos dispositivos. No es la primera vez que un servidor sueña con el regreso de Microsoft al mundo de los smartphones y ahora, por primera vez desde la muerte de Windows 10 Mobile, vuelve a ser técnicamente posible. Se trata de un mercado que te permite posicionar increíblemente bien tus servicios. Microsoft no renunciará a ello si ve oportunidad de tener una cuota de mercado suficiente. Sin embargo, esto no es más que una ilusión y falta mucho tiempo para que Microsoft siquiera lo considere seriamente, si es que llega ese momento.