Este análisis es cuanto menos diferente por el hecho de que tuvimos que analizar un dispositivo pensado para movernos estando obligados a permanecer en casa. Afortunadamente, tengo una pequeña terraza para poder hacer algo.

Fitbit sigue superándose año tras año y, bajo la misma apariencia de la Fitbit Charge 3 nos encontramos un equipo mejorado. Fitbit Charge 4 alcanza el máximo exponente al incorporar GPS y Fitbit Pay como un estándar.

Fitbit Charge 4, mejorando lo presente

La realidad es que Fitbit Charge 3 tenía un funcionamiento increíble y esto solo ha mejorado. Su tamaño, su ergonomía y su cambio a una pantalla táctil fueron todo un acierto, además, el sistema de cambio de pulseras es muy cómodo y compatible con la generación anterior.

La realidad es que la mejor manera de definir su comodidad es que no nos la hemos quitado para nada. No es incomodo ni molesto y se adapta a nuestra muñeca, además, su sensor del ritmo cardíaco es cada vez más pequeño de manera que mejora su ergonomía.

FITBIT CHARGE 4
PANTALLAPantalla táctil OLED en escala de grises
DIMENSIONES Y PESO35,8 x 12,5 x 22,7 mm
20 gramos
SENSORESAcelerómetro de tres ejes, monitor óptico de ritmo cardiaco, altímetro, motor de vibración, sensor SpO2 relativo, NFC
BATERÍA7 días de autonomía
CONECTIVIDADBluetooth 4.0
Rango: nueve metros
RESISTENCIAResistencia al agua hasta 50 metro
Temperatura de funcionamiento de -20 a 60ºC
Altura máxima de funcionamiento: 8.535 metros
PRECIO147 euros

La realidad es que esta Fitbit Charge 4 es un poco mayor que la Fitbit Charge 3 pero, la inclusión del GPS y los nuevos sensores justifican sin duda este cambio.

Un diseño semejante pero con un acabado diferente

El acabado es un polímero en lugar de aluminio, algo que a simple vista no hemos notado. Además, después de semanas con el no tiene ni la más mínima muesca. Fitbit ha conseguido mantener la durabilidad del equipo a pesar de este cambio.

Añadir todas las mejoras en el área de los sensores manteniendo el precio es lo que ha desencadenado esta decisión. No hay diferencias notables en el peso final del producto ni en el tacto. El único «botón» es el táctil que se introdujo en la anterior versión, no exento de polémica ya que no podemos utilizarlo bajo el agua.

Si le damos la vuelta, veremos el sensor óptico de ritmo cardíaco (un LED verde), el sensor SpO2 relativo (con su LED rojo e infrarrojo) y los dos pines de carga. Fitbit Charge 4 no tiene carga inalámbrica ni nada por el estilo, sino que usa su propio cargador que debemos conectar a un puerto USB. El sensor de ritmo cardíaco medirá nuestro pulso y el SpO2 relativo medirá de forma indirecta el nivel de oxígeno en sangre mientras dormimos para detectar las fases del sueño.

Como siempre, otra de las áreas donde destaca es en el sueño. Podremos ver un registro de todas nuestras sesiones junto a su respectiva puntuación sobre 100. Y sí, funciona de maravilla y nos permite saber incluso una estimación de la variación de oxígeno.

Las sesiones se ordenan por días y, dentro de cada día, tendremos un resumen de cada noche con las fases del sueño y el nivel de oxígeno en sangre. La app mantiene su relevancia y si queréis dar el salto es muy fácil de usar.

La pantalla podría mejorar

Si bien este dispositivo no es un smartwatch si se agradecería una pantalla de mejor resolución. El panel OLED e incluso el uso de la gama monocromática no lo vemos algo malo pero, agradeceríamos poder disfrutar de una resolución mayor.

Sin embargo, este tipo de pantalla es la que nos permite disfrutar de una autonomía increíble de siete días. Si, seguramente la pantalla sea el sacrificio para mantener este nivel de autonomía en la smartband.

Las nuevas zonas de actividad

Como siempre, Fitbit siempre nos presenta algo nuevo. En este caso son los minutos de zona activa, una nueva métrica personalizada que nos muestra cuán intensa es nuestra actividad. Esta se basa en una recomendación de la OMS y la Asociación Americana del Corazón: haz 150 minutos de ejercicio moderado a la semana o 75 minutos de ejercicio vigoroso. Es decir, acumular 150 minutos de zona activa.

La métrica consta de tres zonas que ya conocíamos: quema de grasas, cardio y pico. Se calculan en función de la edad y el estado físico de la persona. Estas zonas tienen un multiplicador de tiempo: x1 en la zona de quema de grasas y x2 en las zonas cardio y pico. ¿Para qué? Vamos a verlo con un ejemplo real.

Hay cosas que deben mejorar

A pesar de que el wearable nos encanta hay cosas que deben mejorar. No puede ser que en pleno año 2020 todavía tengamos un sistema de carga por pines. Se nos antoja anticuado, funciona muy bien pero, preferiríamos disponer de carga inalámbrica o magnética para una mayor comodidad.

Las apps no son algo fundamental en este tipo de dispositivos pero, los de Fitbit solo nos ofrecen aquellas preinstaladas. Nos gustaría sacarle más partido a Fitbit Coach, poder hacer nuestras propias tablas y enviarlas a la smartband.

Las notificaciones aunque han mejorado todavía lo pueden hacer más. En el iPhone no, ya que Apple no permite más que información básica pero, en Android podríamos aspirar a más.

Fitbit Charge 4, más que recomendado

Si tu objetivo es el deporte este wearable es para ti. Sus funciones inteligentes no son tan interesantes sino complementarias. Donde luce Fitbit es en el ámbito deportivo y con su app.

La app de Fitbit junto con un hardware bien desarrollado nos permite tener un dispositivo genial para el deporte. Apostar por calidades más bajas puede suponer disponer de mediciones erróneas. Sin embargo, Fitbit ha encontrado el equilibrio perfecto en sus dispositivos.

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