Actualizar el ordenador es uno de esos momentos que aumentan la tensión del usuario de Windows 10, especialmente si su equipo no cuenta con unidad SSD. Microsoft es consciente de este problema y pretende sentar las bases para solucionarlo con Windows 10X.

La clave es el nuevo sistema de particionado

Uno de los principales motivos por los que Windows 10 tarda en instalar las actualizaciones de características, aparte de la infinidad de configuraciones de máquinas para las que están preparadas, es la migración de archivos, configuraciones y programas instalados. Una pequeña parte ocurre con el ordenador en marcha, pero gran parte sucede durante el reinicio.

Windows 10X en su afán por lograr una mayor seguridad cuenta con un nuevo sistema de particionado, que impide que el sistema sea modificado por el usuario y otras aplicaciones. De esta forma, el sistema operativo, el subsistema Win32 y los datos del usuario permanecen en ubicaciones distintas.

Funcionamiento de los contenedores Win32 y MSIX en Windows 10X

El nuevo Windows Update se encarga de utilizar una partición no accesible para descargar, expandir e instalar la actualización de características con el dispositivo en marcha. Durante el reinicio, el sistema modifica el gestor de arranque para especificar que inicie el dispositivo desde la nueva partición.

Se acabó sufrir con las actualizaciones en Windows 10X

Por ponerlo en perspectiva, es como si se instalase en la unidad D de nuestro equipo y, simplemente, Windows Update cambia el arranque del dispositivo para que lo haga desde esta unidad D. Este cambio se realiza durante el reinicio en menos de 90 segundos.

Así, Microsoft pone fin a años de críticas sobre la actualización de los dispositivos con Windows. Sin embargo, tendremos que esperar para conocer el ciclo de actualizaciones de seguridad y la forma en la que se actualizará el firmware y los controladores de los equipos con Windows 10X.

microsoftinsiderxyz

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