Las actualizaciones de Microsoft no siempre tienen buena fama. Desde los problemas surgidos con Windows 10 October 2018 Update, Microsoft ha extremado las precauciones para evitar problemas para los usuarios. Ahora, quiere tomar cartas en el asunto para evitar los problemas.

Microsoft eliminará las actualizaciones que puedan ser problemáticas

Mucha gente opta por posponer las actualizaciones para evitar un problema. Microsoft ha trabajado en las actualizaciones reservando una parte de nuestro almacenamiento para evitar problemas. Desde Redmond son conscientes de los últimos problemas y quieren que no se repita esa situación.

Una de las medidas preventivas parte de la propia Microsoft. Si el usuario tiene problema por una actualización Windows la desinstalará. No tendremos que hacer nada y silo Windows se ocupará de gestionarlo todo. Esto ha surgido en Windows Latest a raíz de documento de Microsoft en el que se detalla como se comportará el sistema tras una serie de fallos detectados con una actualización.

Además, en estos casos se bloquearán las actualizaciones posponiendo su llegada en un plazo de 30 días. Microsoft quiere que no recibamos la actualización hasta que el problema se haya resuelto.

Así, entre la capacidad de posponer actualizaciones y las mejoras que llegan a este respecto con la actualización de abril de 2019, no deberíamos tener ningún problema al respecto. Esperamos que Microsoft siga trabajando para ofrecernos las mejores actualizaciones y sobre todo sin incidentes.